Presidencia de la patronal

Expira el plazo de presentación de candidaturas a las elecciones de octubre, con el actual presidente como único aspirante

El apoyo de Foment y de las grandes patronales deja sin opciones a cualquier competidor

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, tiene ya despejado el camino para acceder a un tercer mandato de cuatro años al frente de la patronal, al concluir anoche el plazo de presentación de candidaturas sin que se haya presentado ningún competidor. El apoyo de la catalana Foment del Treball, de la madrileña CEIM o de las grandes asociaciones empresariales reduce al mínimo las opciones de cualquier alternativa y convertirá a Garamendi en el encargado de dirigir la nueva etapa, marcada según las estimaciones de muchos empresarios por un cambio de gobierno el año que viene.

Fuentes de la CEOE explican que el plazo de presentación de candidaturas acabó ayer a las 23.59 horas y que, al no haber más rivales, Garamendi será proclamado presidente en la asamblea electoral del próximo 1 de octubre, sin necesidad de celebrar una votación, tal y como contempla el artículo 41 de los estatutos de la organización.

Garamendi ha sido el único candidato en presentar avales equivalentes a al menos el 10% de los electores y con un mínimo de seis asociaciones empresariales, como fijan las normas de la CEOE. “El respaldo con el que cuenta va bastante más allá de los avales necesarios para presentar la candidatura” y han seguido llegando avales incluso después de la formalización de la candidatura, afirman desde la CEOE. El mensaje es que Garamendi “cuenta con el apoyo de una amplísima mayoría de organizaciones tanto territoriales como sectoriales”, añaden.

El apoyo de Foment, CEIM, ATA o la AEB decanta la balanza

Ha sido clave el apoyo de las grandes organizaciones empresariales, que han ido alineándose con Garamendi en los últimos años y que estas semanas ya se habían manifestado en defensa de su candidatura. Tras las elecciones del 2022, en las que Foment apoyó a su vicepresidenta Virginia Guinda como rival de Garamendi, las relaciones con la patronal catalana se recompusieron de forma inmediata, hasta el punto de originar una mayor complicidad. La CEOE ha elevado de tres a seis miembros los representantes de Foment en su ejecutiva y el presidente de la patronal catalana, Josep Sánchez Llibre, es vicepresidente de la organización estatal.

Aparte de Foment y CEIM, cada una de las cuales tiene votos equivalentes al 7% del censo de la CEOE, Garamendi cuenta desde el año pasado con el apoyo de Cepyme, con un peso cercano al 13%. A eso se suman las mayores asociaciones en número de representantes, que son la valenciana CEV con un 4,7%, la bancaria AEB con un 3,9%, la de autónomos ATA con otro 3,9% o la vasca Confebask, con el 2,2%.

A finales de junio, Garamendi ya anunció su intención de seguir al frente de la organización, pero realizó un movimiento que puso en guardia a los empresarios y propició algunas especulaciones. Adelantó al 1 de octubre la fecha de celebración de las elecciones, previstas para noviembre, lo que algunos interpretaron como una forma de anticiparse ante la aparición de un competidor. El motivo aducido desde la CEOE fue la celebración de la Cumbre Iberoamericana esos días en Madrid.

No se ha producido esta circunstancia y, al no tener rival, el empresario vasco, nacido en 1958, seguirá dirigiendo la CEOE, a la que llegó en el 2018. Ganó sus primeras elecciones sin oponentes, después de perder cuatro años antes frente a Juan Rosell. Entre el 2014 y el 2018, presidió Cepyme y fue sumando apoyos para dar el salto a la presidencia de la CEOE.

En el 2022 sí tuvo a Guinda como rival, a la que venció con más del 80% de los votos. Foment no solo aceptó la derrota, sino que elevó sus cuotas de poder tras cerrar un rápido acuerdo con el ganador. Un año después, Garamendi también logró que el comité ejecutivo de la CEOE acabase con la limitación estatutaria a dos mandatos para el cargo de presidente, una medida implantada por Rosell.

Un apoyo “del cien por cien desde el primer día”, dicen en Foment

Fuentes de Foment aseguran que el apoyo a Garamendi fue “del cien por cien desde el mismo día” en que ganó las últimas elecciones y destacan la sintonía en las grandes controversias con el Ministerio de Trabajo. La organización catalana se siente más representada que nunca y considera que Garamendi y Sánchez Llibre van “de la mano” en la grandes cuestiones.

Las anteriores limitaciones del cargo a dos mandatos habían animado las especulaciones acerca de que, como ya hizo Garamendi en su momento, fuera el presidente de Cepyme quien accediese a la presidencia de la CEOE. El anterior líder de los pequeños y medianos empresarios, Gerardo Cuerva, llegó a sonar como opción para disputarle el cargo a Garamendi, pero fue perdiendo apoyo, sobre todo desde el año pasado.

La incógnita era si Gerardo Cuerva disputaba la presidencia

Uno de los momentos clave en la pugna por el poder en la gran organización empresarial se produjo en el 2025, cuando la candidata de la CEOE desbancó a Cuerva al frente de Cepyme. El propio Garamendi apoyó a Ángela de Miguel en las elecciones a la presidencia de Cepyme, en un choque frente a Cuerva que acabó reduciendo las opciones del empresario andaluz de liderar la CEOE. La disputa puso a prueba la propia organización, con ataques a Garamendi y su entorno que fueron interpretados como guerra sucia.

La incógnita era si Cuerva, replegado en la asociación empresarial granadina, volvería a plantear un pulso a Garamendi. Primero se especuló con que quisiese presentarse a la presidencia de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), lo que no se produjo, y luego con su posible candidatura a la CEOE.

Un segundo mandato con un discurso más agresivo hacia el Gobierno

La apuesta por la continuidad en la CEOE llega en un momento en el que muchos de los representados en la organización esperan un cambio de Gobierno. Tras un estreno en el que muchos empresarios consideraron que Garamendi se comportaba de forma demasiado complaciente con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, el discurso del presidente de la patronal se ha ido endureciendo, hasta convertirse en una crítica directa en la última asamblea general, celebrada a finales de junio.

La agenda de los próximos meses gira en torno a las negociaciones sobre el registro horario o la transparencia retributiva. Son elementos relativamente menores, frente a otras grandes controversias. La CEOE no oculta ahora su malestar con el Gobierno, al que acusa de saltarse el diálogo social y tomar medidas sin consultarlas antes con los empresarios, como la prevalencia de los convenios autonómicos sobre los sectoriales.