Reunión de política monetaria
Christine Lagarde deja una eventual subida para septiembre, según evolucione el precio de la energía
Como era de esperar, el Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido hoy jueves los tipos de interés en el 2,5%, con la vista puesta en el recrudecerse del conflicto en Oriente Medio y el impacto que pueda tener sobre la inflación.
Los datos de junio apuntan a un descenso de la inflación, pero la guerra de Irán se ha reactivado
El problema, para la institución que preside Christine Lagarde, es la medición temporal de los efectos. Tras la anterior tregua anunciada hace un mes entre EE.UU. y Trump y la reapertura parcial del estrecho de Ormuz, se dio un respiro a la escalada de precios, al permitir que la inflación de la eurozona bajara al 2,8% en junio y que la tasa subyacente retrocediera al 2,4%, acercándose de nuevo al objetivo del 2% fijado por el supervisor europeo.
En septiembre no hay que descartar una eventual subida desde el 2,5% actual
Sin embargo, esta estadística refleja condiciones que han mutado en los últimos días, tras los nuevos bombardeos y repunte de las cotizaciones del petróleo en los mercados internacionales, con el Brent otra vez cerca de la barrera de los 100 dólares. Ante estas incógnitas, el BCE ha optado por esperar y ver cómo se despeja el panorama después de las vacaciones.
“La incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista de la perturbación energética no se ha materializado aún plenamente. Por tanto, el Consejo de Gobierno vigila de cerca la intensidad y la duración de la perturbación, así como sus efectos indirectos y de segunda vuelta”, se lee en el comunicado.
“El actual repunte de la inflación responde principalmente a factores de oferta, como las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el encarecimiento de la energía, por lo que el BCE debe evitar una respuesta excesivamente agresiva que pueda perjudicar el crecimiento económico”, señalaban los analistas de Natixis CIB, que apuntan a septiembre, cuando se actualizarán las previsiones macroeconómicas, como momento clave para tomar decisiones, en un sentido como en el otro. Una prolongación del conflicto en Oriente Medio podría reavivar las presiones inflacionistas y reforzar un sesgo más restrictivo por parte del banco central.
“Aunque la inflación se ha moderado temporalmente, el mercado sigue anticipando un escenario de precios elevados durante más tiempo” advertía Kevin Thozet, miembro del Comité de Inversiones de Carmignac. Desde Ebury, reconocen que el escenario para el BCE es especialmente incómodo. ”Si la presión geopolítica persiste y continúa impulsando los precios de la energía, una subida de tipos en septiembre no puede descartarse”, consideran.
Aparte de las decisiones de política monetaria, sobre esta reunión planean las sombras sobre la sucesión de Christine Lagarde. La francesa termina formalmente su mandato en octubre de 2027. Pero los rumores sobre una posible salida anticipada son cada vez más insistentes, para permitir así a Francia tener influencia sobre las futuras candidaturas al sillón más alto de Frankfurt, antes de que en el país galo se celebren elecciones presidenciales (abril), en las que Marine Le Pen encabeza los sondeos.
En los últimos días han vuelto a sonar con fuerza voces que sitúan entre los favoritos al ex gobernador del Banco de España y actual director general del Banco Internacional de Pagos, Pablo Hernández de Cos. El Ejecutivo español no ha propuesto de forma oficial su nombre, pero tras la salida de Luis De Guindos de la vicepresidencia, España aspira a tener algún representante en el BCE. Entre las alternativas también suena el holandés Klaus Knot, respaldado públicamente por la misma Lagarde (“cuenta con el intelecto, la resistencia y la capacidad de conectar con los demás”)”.