Laboral

El comité cifra en una decena diaria los vuelos anulados y asegura que todavía quedan alrededor de un millar de maletas pendientes de salida

La huelga de los trabajadores de Groundforce en el aeropuerto de Barcelona cumple hoy un mes sin que empresa y representantes de la plantilla hayan conseguido encauzar el conflicto. Después de semanas de cancelaciones, retrasos y problemas con los equipajes, el comité mantiene la convocatoria y asegura que sigue contando con el respaldo de los trabajadores, aunque denuncia que se han producido sanciones y coacciones y que el desgaste empieza a hacerse notar.

La huelga sigue dejando un balance de cancelaciones de entre 10 y 14 vuelos diarios entre las compañías atendidas por Groundforce, según datos facilitados a La Vanguardia por representantes de los trabajadores. Entre las aerolíneas más afectadas se encuentra Lufthansa, así como KLM y Air France. También hay acumuladas alrededor de un millar de maletas –aunque la cifra, aseguran, ascendió al pico de 6.000– pendientes todavía de ser gestionadas y que se acumulan en almacenes aeroportuarios.

Lufthansa, KLM y Air France son las más afectadas todavía con una media de 10 a 14 cancelaciones diarias

Más allá del impacto operativo, el principal problema después de un mes de huelga sigue siendo la ausencia de avances en la negociación. El comité asegura que la última reunión efectiva con la empresa se produjo el 24 de julio. La Generalitat intentó propiciar un nuevo encuentro el 25 de agosto, convocando a ambas partes a la mediación, pero este finalmente no se celebró. Según los trabajadores, la empresa no asistió alegando que todavía estaba estudiando las propuestas formuladas, lo que los trabajadores interpretaron como una prolongación del bloqueo. De nuevo reclaman que se retome la negociación además de denunciar que se está vulnerando su derecho de huelga con sanciones y contrataciones de personal temporal en pleno conflicto.

Los trabajadores mantienen precisamente como uno de los principales motivos de la huelga la falta de personal y la elevada carga de trabajo, especialmente durante los meses de mayor actividad del aeropuerto.