Las reglas digitales
La Comisión Europea sanciona al gigante tecnológico estadounidense con 890 millones de euros por infringir las reglas digitales comunitarias
La Comisión Europea ha asestado este jueves un golpe muy importante a Google, desafiando a Estados Unidos en un momento delicado de las relaciones comerciales con el otro lado del Atlántico. Bruselas sacude la industria tecnológica estadounidense al imponer dos multas que suman 890 millones de euros por vulnerar la Ley de Mercados Digitales (DMA) europeas. Las sanciones pueden suponer un motivo de enfado en la Casa Blanca, cuando se está a punto de cumplir un año del criticado acuerdo comercial de Turnberry y mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ultima nuevos aranceles por el vencimiento de los gravámenes globales del 10% que impuso después de que el Tribunal Supremo anulara en febrero sus anteriores barreras arancelarias.
La primera de las sanciones a Google, la más elevada, de 460 millones de euros, castiga las prácticas de la compañía de dar una visibilidad privilegiada en su buscador a sus propios servicios verticales, como Google Shopping, Vuelos, Hoteles y Trenes, frente a competidores como Expedia. Según los técnicos comunitarios, al usar este tipo de gráficos mejorados o filtros que permiten reservar directamente en la página de resultados, Google atrae a los consumidores y pone trabas a otros servicios externos, con ofertas potencialmente mejores, para que tengan una oportunidad justa de ser encontrados por los 482 millones de usuarios que la tecnológica tiene en la UE.
Contra la DMA
Bruselas cree que Google privilegia sus servicios en su propio buscador
La segunda multa es igualmente alta, pero algo menor, de 430 millones de euros, tiene que ver con las llamadas restricciones de direccionamiento (anti-steering) de Google. Según la Comisión, Google impide que los desarrolladores de aplicaciones informen libremente a sus usuarios sobre ofertas alternativas y más baratas fuera de la tienda Google Play. Fuentes comunitarias ponen de ejemplo juegos en los que comprar “cascos o espadas” para los personajes. “Normalmente tiene que hacerlo dentro de la app, pero queremos que sepa que también puede comprarlos en la web del juego en otras tiendas de aplicaciones, a menudo a mejor precio”, explican.
La investigación ha llegado a la conclusión de que Google también cobraba tarifas excesivas por redirigir a los clientes y prohibía explícitamente el uso de enlaces o mensajes promocionales externos. “Los mejores productos deben triunfar porque son mejores, no porque sean propiedad de la empresa que gestiona el buscador”, resume Teresa Ribera, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión al frente de Competencia. En cambio, el presidente de Asuntos Globales de Google y Alphabet, Kent Walker, ha protestado por la decisión y considera que no es “competencia justa” sino “un empeoramiento del producto impulsado por un pequeño grupo de denunciantes con intereses particulares, cuyos platos rotos están pagando las empresas y los consumidores europeos”.
La multa se considera la más alta hasta la fecha en términos de sanción total acumulada contra una sola compañía bajo estas normativas. Sin embargo, si se analizan las dos sanciones separadamente, la Comisión impuso a Apple en abril del año pasado otra sanción por impedir que los desarrolladores informen sobre ofertas más baratas de 500 millones de euros, por lo tanto, superior a los 430 millones que debería pagar Google.
Esto es porque la Comisión considera que la infracción de Apple sigue en curso porque la empresa no ha implementado cambios suficientes, mientras Google, indican los técnicos, ya está comenzando a introducir ciertos cambios. A pesar de las cifras millonarias, la multa de Google representa solo el 0,22% de su facturación global anual. Ahora, la empresa tiene dos meses para cumplir con las exigencias de Bruselas o se arriesga a pagos periódicos de hasta el 5% de sus ingresos.
Tormenta comercial
Una delegación europea ha viajado recientemente a Washington para preparar el terreno
Se espera que el anuncio provoque un fuerte terremoto en Washington y que la Casa Blanca quiera responder contra lo que considerará un ataque a sus empresas tecnológicas. Para preparar el terreno, una delegación europea ha viajado recientemente a Washington para reunirse con la Administración de EE.UU. a nivel técnico y político, por lo que no debería ser una sorpresa para la Casa Blanca. En la Comisión también subrayan que tanto el caso de Apple como el de Google tienen paralelismos con carpetas abiertas en EE.UU. donde los jueces han llegado a conclusiones similares sobre prohibir que las empresas impidan a los desarrolladores ofrecer opciones de pago externas.
Sin embargo, nadie esconde la preocupación por el hecho de que este asunto pueda decantar la estabilidad del acuerdo comercial entre la UE y EE.UU. que se firmó en julio del año pasado. Más cuando la sanción a Google coincide con el vencimiento de los aranceles del 10% impuestos por el siempre imprevisible Donald Trump. “Estamos listos para explicarnos y dialogar”, subrayan las fuentes comunitarias.