La gran noticia económica del 2026 es la fuerte subida de los tipos a largo, desde el inicio de la guerra de Irán. Ya comenté en su día que esto certifica el fin de la era de tipos de interés reales bajísimos, que algunos habían pronosticado. Hoy me centraré en porqué han subido y las consecuencias.
El aumento de los tipos soberanos ha sido de unos 100 puntos básicos. Las causas posibles son tres. La primera, la subida de los tipos a corto para atajar una inflación que se dispara como consecuencia inmediata de la guerra en Oriente Medio. Este es un efecto casi matemático, pero difícilmente explica lo sucedido. La segunda es que tal vez han subido las expectativas de inflación. Aunque yo sí creo que habrá más inflación en la próxima década, los mercados financieros no descuentan ese escenario, por lo que la subida de tipos no respondería a un aumento de la inflación esperada. La tercera explicación sería un aumento del tipo de interés real. Aquí las razones pueden ser esencialmente dos. La primera, que la inversión en IA esté expulsando al resto de sectores. No lo parece, ya que la inversión en IA es la única protagonista del auge inversor actual. La segunda sería la situación de las finanzas públicas. Ahí sí que parece que damos con la causa de fondo. Si miramos los aumentos de los tipos soberanos por países, vemos que los que más han sufrido han sido aquellos que tienen una posición fiscal más débil, con Francia en cabeza.
Tensiones
La necesidad de subir los tipos ante las presiones inflacionista ha provocado el incendio en los mercados de bonos
La fragilidad fiscal ya existía antes de la guerra de Irán, pero la necesidad de subir los tipos de intervención ante las presiones inflacionistas es lo que ha provocado el incendio en los mercados de bonos.
¿Cuáles pueden ser las consecuencias de la escalada de tipos para la economía? Si la situación se prolonga o empeora, van a sufrir las empresas que están endeudadas a tipos variables, puesto que se incrementa el coste de servir su deuda. También las que tienen deuda a tipos fijos y han de refinanciarse. Y, por supuesto, todas aquellas que tenían planes de inversión recurriendo al endeudamiento.
Sin embargo, en el momento actual las deudas más importantes las tienen los estados, y esto explica que se hayan disparado las alarmas en relación al país vecino.
En la época de tipos bajos que ya terminó, algunos pregonaban alegremente las bondades de la deuda pública. Nos decían que mientras el crecimiento excediera al tipo de interés, no habría problema. Y que los tipos habían bajado de manera estructural. Aquello era una falacia, puesto que los tipos de interés nunca fueron una variable exógena. Muy al contrario, el propio comportamiento irresponsable de los gobiernos podía provocar su alza, como así ha ocurrido. El riesgo ahora, especialmente grave en una unión monetaria, es que países como Francia no tengan la suficiente cohesión política para implementar una política de austeridad que evite una nueva crisis de deuda en la zona euro.