La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha anunciado la disolución de las Cortes para este viernes y la celebración de unas elecciones anticipadas el 8 de febrero. En paralelo, anunció un recorte del impuesto sobre los alimentos en el país que será financiado con la emisión de nuevos bonos soberanos. Esta suma de inestabilidad política y de más deuda en circulación es un cóctel perfecto para la rentabilidad de los bonos japoneses, que alcanzan máximos históricos en los vencimientos a más largo plazo, y dejan al Banco de Japón en una situación muy delicada ante su reunión de esta semana.
El bono japonés a diez años se sitúa sobre el 2,3% de rentabilidad en el mercado secundario. Son máximos del siglo y suma 30 puntos básicos solo en lo que va de año. No obstante, el auténtico salto lo dio la deuda a partir de los 20 años, que sumó solo esta madrugada más de 20 puntos básicos. El bono japonés a 40 años supera el 4,2% que implica anotar máximos históricos a escasas jornadas de que el gobernador del Banco de Japón (BoJ), Kazuo Ueda, deba decidir si sube o no los tipos de interés del 0,75% actual.
La primera ministra Takaichi echó cuentas y cree tener la capacidad para controlar la Cámara Baja del país con unas nuevas elecciones. Pero los inversores creen que la actualidad política nipona es un elemento de tensión para sus bonos en circulación en un momento en el que la deuda es un 250% superior a su PIB. Con la tasa de inflación en el 2,9%, los esfuerzos del Banco de Japón se centran en mitigar el impacto del auge de los precios. Subir los tipos de interés frenaría la escalada de la inflación, pero tendría un efecto directo en los bonos soberanos nipones, que tenderían a ganar rentabilidad de la mano del alza de tipos.
No obstante, si Ueda decidiera dejar pasar la reunión de este viernes sin cambios en su política monetaria para evitar la tensión de la deuda en circulación, el yen japonés se vería sin apoyo en su declive contra el dólar estadounidense. "Es probable que el BoJ sugiera que el listón no es muy alto para la próxima subida con el fin de evitar alimentar la depreciación del yen", comentó el estratega de Nomura Securities, Naka Matsuzawa.
Con el dólar en los 158 yenes, el cruce entre ambas divisas está cerca del límite que provocó la compra masiva de yenes por parte del BoJ en años pasados para evitar el descontrol del tipo de cambio y el corrimiento de capitales con implicaciones más allá de Japón. "La elección se reduce, en última instancia, a uno de dos dolores: tipos de interés más altos o un yen más débil", afirmó el economista jefe de Mizuho Bank, Daisuke Karakama.
Varios expertos ya adelantaron al cierre del 2025 que la situación en Japón se presentaría como uno de los elementos de mayor tensión para el mercado durante el año en curso. Las operaciones de carry trade y el mayor atractivo de la deuda soberana para los inversores nipones puede provocar la repatriación de capitales y afectar a la rentabilidad de otros activos de inversión, como puede ser el propio bono estadounidense.
Por lo pronto, el consenso de mercado que recoge Bloomberg considera que el Banco de Japón no moverá su referencia del precio del yen este viernes, aunque sí que se espera que actualice el cuadro macro con un posible crecimiento económico mayor del esperado actualmente y sin descartar un aumento de la inflación. "Si bien un gobierno fuerte podría fomentar una postura más moderada, los mercados siguen descontando dos subidas de tipos del BoJ para finales del año, lo que sugiere que la política monetaria sigue rigiéndose por la dinámica de la inflación y no por la política", comentaron desde Julius Baer.
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