Energía

Las interrupciones en el transporte y las infraestructuras hunden las reservas mundiales, según la AIE

Mientras las hostilidades entre Estados Unidos e Irán sigan entorpeciendo la circulación por el estrecho de Ormuz, el mercado de los carburantes continuará empeorando sus previsiones. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha revisado a la baja sus estimaciones sobre la oferta y demanda mundial de petróleo en su informe mensual publicado este miércoles. Concretamente, calcula que la demanda disminuirá en 1,6 millones de barriles diarios en 2026, una caída de 510.000 barriles al día respecto a los pronósticos de su análisis anterior.

Sin embargo, el organismo internacional proyecta un cambio de tendencia hacia finales de año, con un incremento de 2,4 millones de barriles diarios para 2027, que situaría la demanda global en 105,7 millones de barriles. “Aunque se prevé que el mercado vuelva a registrar un superávit hacia finales de este año, los riesgos siguen siendo considerables y la urgencia de reabrir el estrecho ha aumentado, ya que las reservas disponibles hasta ahora como colchón se están agotando rápidamente”, expone la AIE en el documento.

LA AIE proyecta un cambio de tendencia hacia finales de año, con un incremento de 2,4 millones de barriles diarios para 2027

En cuanto a la producción global de petróleo, esta aumentó en 2,4 millones de barriles diarios en julio, hasta los 101,5 millones. Aun así, la cifra se mantiene por debajo de los niveles del año anterior, principalmente porque gran parte de la producción del Golfo continúa parada. “Las nuevas hostilidades y las interrupciones del tráfico marítimo registradas en julio y principios de agosto han socavado los esfuerzos de recuperación”, avisa la AIE. Esto explica el recorte de las previsiones de suministro para el tercer trimestre en 1,7 millones de barriles al día. La caída será de 4,3 millones de barriles para este año, pero la organización espera una fuerte recuperación de 8,3 millones en 2027 hasta un total de 110,3 millones.

Las interrupciones de las exportaciones de productos petrolíferos desde Oriente Medio y los ataques contra refinerías rusas, expone el informe, redujeron en otros 370.000 barriles diarios las estimaciones de actividad de este tipo de instalaciones para el tercer trimestre. La AIE prevé que la actividad mundial en refinerías se reduzca en 2,5 millones de barriles diarios en 2026, pero se recupere en 3,5 millones de barriles el año que viene. No obstante, también observa que la mayor tensión en los mercados de gasolina y destilados medios, como el diésel y el queroseno, impulsó los márgenes de las refinerías de la cuenca atlántica a máximos históricos.

Asimismo, las reservas mundiales de petróleo cayeron en 69 millones de barriles en julio, principalmente por el descenso de los volúmenes de crudo en tránsito por vía marítima. Por primera vez desde abril de 2025, se situaron por debajo de los 7.900 millones de barriles. Desde el inicio de la guerra en Irán, las reservas se han disminuido en 410 millones de barriles, lo que equivale a una reducción media de 2,7 millones de barriles diarios. Esta situación inédita ha llevado a más de una docena de países a diseñar o acelerar nuevos planes para ampliar sus reservas de emergencia y su capacidad de almacenamiento.

Los precios del crudo de referencia se movieron en julio en un rango “excepcionalmente amplio”, de casi 40 dólares por barril, impulsados por la crisis geopolítica. Al mismo tiempo, la AIE apunta que el petróleo de Texas y el Brent (la principal referencia para Europa) volvieron a ser más caros a corto plazo que a futuro, una señal de las tensiones que atraviesa este mercado. “Los precios siguieron moderándose a principios de agosto a medida que avanzaban las negociaciones entre Irán y Omán. Sin embargo, siguen sin resolverse varias cuestiones clave, entre ellas las reservas de materiales nucleares de Irán, sus exigencias de control sobre Ormuz y su apoyo a Hezbolá y Hamás”, concluye el análisis del organismo energético.