El nuevo escenario de la inversión

El Gobierno intenta mover los ahorros para seguir animando la economía

Los bancos se preparan para empezar a ofrecer la nueva cuenta de inversión

La economía española tiene una mina de oro en los ahorros que millones de personas guardan en sus cuentas corrientes. Casi un billón de euros, equivalentes al 60% del PIB. El problema está en que la mina tiene filtraciones y el dinero va menguando porque estas cuentas a la vista apenas ofrecen remuneración. Es un ahorro estancado que no genera rentabilidad y que, al contrario, pierde valor a marchas forzadas con la inflación. El drenaje ya ronda los 35.000 millones de euros al año, en un momento en que los fondos europeos se agotan y el Gobierno empieza a pensar en nuevas formas de combustible para animar la economía. La mina del ahorro ya es un asunto macroeconómico.

Si para cualquier inversor el objetivo es batir a la inflación, los ahorradores españoles son grandes perdedores. Los precios subieron en septiembre un 4,9% y la previsión del Banco de España es que la media del año sea el 3,9%. Mientras, según los cálculos de la propia institución, los saldos vivos de las cuentas corrientes solo rentan el 0,16%. Sus últimos datos muestran que hay 941.609 millones de euros metidos en este cajón que apenas dan 1.500 millones de euros de interés. En cambio, la inflación devaluará este año los ahorros a un ritmo de 36.700 millones. Una cifra comparable a lo que España paga por los intereses de la deuda pública.

Según datos del BCE, los españoles son los ciudadanos que más dinero guardan en cuentas corrientes sin remunerar, por delante de Francia e Italia, y solo por detrás de Alemania, que alcanza los 1,9 billones de euros. Sin embargo, la relación con Alemania también es desfavorable. Por cada euro que un español tiene invertido en un depósito a plazo, suma 5,6 euros en una cuenta corriente. En Alemania la relación es de 2,7 veces. Y hay países como Portugal donde los particulares tienen más dinero en depósitos a plazo que en estas cuentas del día a día.

“Es un aspecto que afecta realmente al PIB. Si ese dinero se rentabilizara, el PIB crecería”, asegura José Manuel Villamor, director de banca privada de A&G. Según explica, los ahorradores españoles son “muy conservadores” y “no consideran un riesgo la inflación”. Se fijan más en el “valor nominal del activo” y “les preocupa que el dinero no caiga”, pero “no son conscientes de que la capacidad adquisitiva se pierde cuando hay inflación”. Su conclusión es que se necesita más educación financiera.

Poner el dinero en movimiento se ha convertido en una cuestión política. El Gobierno acaba de incluir en el real decreto ley de vivienda la nueva cuenta de ahorro e inversión Caife con ventajas fiscales para invertir en empresas europeas. Mientras, el BCE mira con atención el caso estadounidense: el 80% de los europeos no invierte en bolsa ni en fondos, cuando en Estados Unidos son el 65% quienes lo hacen. La nueva cuenta Caife es la esperanza para poner en movimiento el dinero de los particulares.

Los bancos empiezan a dar más del 3% por las cuentas corrientes, pero para nuevos clientes y solo un año

A los españoles les cuesta incluso dar el paso de dejar el dinero en un depósito o invertir en las letras del Tesoro, que suelen ser la forma de ganar a la inflación. Tienen 168.166 millones de euros en depósitos a plazo, una cifra inferior incluso a la de los peores años de la crisis financiera. Hasta el 2014, era más común tener dinero en depósitos que en cuentas corrientes. Aquel año se invirtieron las tornas.

“Durante años, la oferta de productos de ahorro con rentabilidad atractiva fue muy limitada”, explica Ana Delia Revilla, directora­ de estudios de Inmark. Eso hizo­ que no hubiesen “suficientes alternativas que incentivaran a los ahorradores a depositar su dinero a cambio de una rentabi­lidad”.

Los años de tipos ultrabajos también explican en buena parte lo ocurrido. Coincidieron con la estrategia del BCE de inundar el sistema de liquidez, lo que permitió a los bancos financiarse con facilidad y les dejó sin incentivos para captar dinero de los particulares. La mentalidad conservadora de los ahorradores españoles hizo el resto.

“El ahorro no está bien distribuido, y eso es un problema bastante grave”, afirma Antonio Gallardo, el responsable de estudios de la asociación de usuarios de banca Asufin. “Es un círculo virtuoso para la banca. Tiene mucho dinero en el pasivo, no lanza depósitos y el dinero se queda en las cuentas corrientes”, añade.

Estos días, con las subidas de tipos, algunas entidades parecen animarse a remunerar las cuentas corrientes para captar clientes. Openbank, el neobanco del Santander, ha elevado la remuneración de su cuenta corriente al 3,25% durante doce meses para los recién llegados. Kutxabank ofrece también una cuenta remunerada al 3,1% durante el primer año y Trade Republic ha situado la rentabilidad por encima del 3%. Sin embargo, al segundo año los intereses caen con fuerza.

Los depósitos a la vista solo rentan el 0,16%, frente a la inflación, que rondará el 3,9% en el 2026

El Banco de España calcula que los depósitos a plazo rentan ahora de media el 1,63%, todavía por debajo de los niveles de la anterior subida de tipos, tras la invasión de Ucrania. Los bancos argumentan que no hay un problema de competencia. Los depósitos rinden menos que en la zona euro, pero también se dan hipotecas a tipos más bajos, argumentan. El elevado colchón del dinero ocioso les permite competir con más alegría a la hora de conceder crédito. Es otro de los efectos de este dinero nini , que ni trabaja ni amortiza.

Un 18% esfumado en apenas cinco años

A diferencia de la energía, el dinero se crea, se destruye y pierde sentido cuando no se transforma. Los analistas también son conscientes de la gran bolsa de dinero estancado y echan sus propias cuentas. Según un informe de XTB, la inflación ha sido del 22,6% entre el 2021 y el 2026, lo que ha hecho que el dinero en cuentas corrientes se haya devaluado un 18,4%. Sin embargo, la pérdida relativa es mucho mayor frente a las potenciales inversiones porque el precio de la vivienda ha subido un 52%, el Ibex lo ha hecho un 120%, el S&P 500 un 74% y el oro un 127%.